sábado, 12 de marzo de 2016

Preparando el Camino a la Tierra Prometida/DEUTERONOMIO (Parte IV) - [Dt 19 al 25]

(Nota: Los párrafos en negrita son un resumen de los versículos bíblicos que se están estudiando (identificados al pie de cada párrafo); los textos en cursiva son los comentarios que surgen a partir de esos textos. Para ir al link de respaldo bíblico o de apoyo, hacer click en los enlaces.)


[Comenzar en Deuteronomio Parte I]


CIUDADES DE REFUGIO


Continuó Moisés hablando a Israel, diciendo que, una vez que tomen posesión de la tierra que Dios les dará en herencia, y habiten en ella, deberán apartar tres ciudades para refugio, a donde podrá dirigirse y cobijarse cualquiera que dé muerte por accidente al prójimo, es decir, cualquiera que, no existiendo motivo de discordia entre los involucrados, por un hecho fortuito, causara la muerte de otro. La finalidad de la ciudad de refugio es poner a salvo al que cometió homicidio involuntario, evitando que los familiares del difunto le den alcance, e intenten vengar su muerte, causando el deceso de otro inocente. Por el contrario, si alguno que, por venganza o enemistad, diere muerte a su prójimo, y huyere a una de estas ciudades, los ancianos de la ciudad lo enviarán a buscar, y lo entregarán al vengador para que se haga justicia, pues, el asesino actuó con premeditación.  (19:1-13)

* A veces, involuntariamente, podemos vernos envueltos en accidentes que pueden terminar con la vida de otra persona, y luego de un juicio, probablemente salir absueltos. Sin embargo, cuando se trata de la vida eterna, no podremos ser declarados sin culpa si alguien no tiene la vida, debido a que omitimos hablarles del evangelio de la salvación en Jesucristo. "No hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hch 4:12); "El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él" (Jn 3:36).
 
El profeta Ezequiel habló sobre la misión del atalaya, que es advertir de las amenazas que se ciernen sobre los habitantes de una ciudad para que no mueran. Cada uno de nosotros es un atalaya dondequiera que Dios nos ponga, y, si bien es cierto, el pecador no arrepentido morirá por su pecado, se nos pedirá cuenta si no le hemos advertido que sus caminos lo estaban conduciendo a la condenación eterna, y por no haberle enseñado el camino a la salvación eterna. Dijo el Señor: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí" (Jn 14:6).

También dice que, si el atalaya da aviso, pero el que fue avisado desecha la advertencia, entonces el atalaya quedará libre de culpa, pero el que hizo caso omiso, pagará por su rebeldía. Así dice la Palabra: "Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas." (Jn 3:19).


Con respecto a las propiedades que heredarán, no se permitirá alterar los límites que estaban fijados desde antes, perjudicando al vecino. (19:14)

* La Palabra de Dios es eterna e inmutable, y nadie tiene permiso para alterarla en ninguna de sus partes. "No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno". (Dt 4:2); "No añadas a sus palabras, para que no te reprenda, y seas hallado mentiroso" (Pr 30:6); "Si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro" (Ap 22:19).

Toda la Escritura fue inspirada por Dios, y dada a los santos (es decir a los hijos de Dios por la fe en Jesucristo) para prepararlos para toda buena obra. Leemos en la carta a los Efesios que la iglesia se edifica "sobre el fundamento de los apóstoles [Nuevo Testamento] y profetas [Antiguo Testamento], siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor" (Ef 2:20).


EL USO DE TESTIGOS EN ACUSACIONES


No se tomará en cuenta una acusación presentada por un solo testigo. Para que se inicie cualquier litigio, se debe contar con el testimonio de dos o tres personas. Cuando se presente una acusación, vendrán los litigantes con sus testigos delante de Jehová, y de los sacerdotes y jueces que estén en funciones por ese tiempo, quienes inquirirán en profundidad. Si resulta que el testigo era falso, él mismo recibirá el castigo que estaba demandando; además, su castigo será público, de modo que el pueblo tema, y no repita acto semejante. Sin compasión, al condenado se le demandará pagar: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie. (19:15-21)

* La Ley de Moisés tenía mandatos muy duros e incomprensibles para nosotros, pero que obedecían a la maldad imperante en el mundo en aquel tiempo. Lo sabemos, porque Jesús, cuando los fariseos le preguntaron acerca del divorcio, respondió: "Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así" (Mt 19:8).
 
Sin embargo, cuando el Reino de Dios se acercó a la tierra por medio de Jesucristo, a diferencia de lo que dictaba la Ley mosaica, el Señor enseñó que no hay que resistir al malo, sino vencer el mal haciendo el bien. Dijo el Señor "Ustedes han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente”. Pero Yo les digo: no resistan al que es malo; antes bien, a cualquiera que te abofetee en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. Al que quiera ponerte pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa. Y cualquiera que te obligue a ir un kilómetro, ve con él dos. Al que te pida, dale; y al que desee pedirte prestado, no le vuelvas la espalda" (...) "Yo les digo: amen a sus enemigos y oren por los que los persiguen, para que ustedes sean hijos de su Padre que está en los cielos; porque Él hace salir Su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos (Mt 5:38-42, 44-45 NBLA).

Pablo también enseñó cómo debemos actuar frente al enemigo: "No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal". (Ro 12:19-21).

También la Escritura nos enseña que "la dulzura de palabras aumenta la persuasión" (Pr 16:21 NBLA), es decir, si respondemos a un ataque con ira, no recibiremos sino ira de regreso, pero, si nuestras palabras son dichas con dulzura, hay mayor probabilidad de que lo que digamos guíe a esa persona al arrepentimiento.


LA EXHORTACIÓN A SER FUERTE Y VALIENTE


Moisés llama a los hijos de Israel a no temer al enemigo cuando salgan en guerra, aunque éste parezca más poderoso, porque Jehová va con ellos para pelear las batallas. Cuando llegue el momento, el sacerdote se dirigirá al pueblo, diciendo: "Oye, Israel, vosotros os juntáis hoy en batalla contra vuestros enemigos; no desmaye vuestro corazón, no temáis, ni os azoréis, ni tampoco os desalentéis delante de ellos; porque Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros". Asimismo, los oficiales se encargarán de eximir de ir a la guerra a todo varón que, habiendo edificado casa, aún no la haya estrenado; o al que haya plantado viña y no la haya disfrutado; o al recién casado que no haya consumado su matrimonio, para evitar que, en caso de que muera, sea otro quien tome su lugar y disfrute de lo que dejó pendiente. También si hay alguno cobarde, es mejor que no vaya a la guerra, pues, puede desanimar al resto de sus compañeros(20:1-9).

Martín Lutero decía que no puedes evitar que los pájaros vuelen sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que hagan nido en ella, refiriéndose a aquellas ideas pecaminosas que rondan nuestros pensamientos, y que, si no las frenamos, pueden hacernos pecar. A veces, nuestro mayor enemigo está en el pecado remanente en los miembros de nuestros cuerpos. Por eso, cuando aceptamos con mansedumbre y humildad el regalo de la gracia del arrepentimiento, y decidimos comenzar a vivir para Cristo, necesitamos ser muy fuertes y valientes, porque habrá momentos en que nuestra integridad será puesta a prueba, y deberemos estar firmes para no resbalar. Dice la Escritura que, "cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte" (Stg 1:14-16). 
 
Pero no hay que temer, pues, ahora que estamos en Cristo, el Espíritu de Dios mora en nosotros y nos da poder para vencer ese pecado remanente. La Palabra de Dios dice: "Sabemos que lo que antes éramos fue crucificado con Cristo, para que el poder de nuestra naturaleza pecadora quedara destruido y ya no siguiéramos siendo esclavos del pecado. Porque, cuando uno muere, queda libre del pecado" (...) "Pues Cristo, al morir, murió de una vez para siempre respecto al pecado; pero al vivir, vive para Dios. Así también, ustedes considérense muertos respecto al pecado, pero vivos para Dios en unión con Cristo JesúsPor lo tanto, no dejen ustedes que el pecado siga dominando en su cuerpo mortal y que los siga obligando a obedecer los deseos del cuerpo. No entreguen su cuerpo al pecado, como instrumento para hacer lo malo. Al contrario, entréguense a Dios, como personas que han muerto y han vuelto a vivir, y entréguenle su cuerpo como instrumento para hacer lo que es justo ante él" (Ro 6:6-7, 10-13 DHH).

** Aquí vemos cómo Dios cuidaba de su pueblo fiel, y quería que cada uno de sus hijos disfrutara de lo que había construido, eximiendo de ir a la guerra a los que no habían aún tenido oportunidad de probar lo que habían logrado, o de disfrutar a su mujer, si estaba recién casado. Sin embargo, más adelante veremos que una de las maldiciones que traía la rebelión a la ley de Jehová decía: "te desposarás con mujer, y otro varón dormirá con ella; edificarás casa, y no habitarás en ella; plantarás viña, y no la disfrutarás" (Dt 28:30). 

 *** El miedo puede ser contagioso. Un creyente miedoso es uno que no ha sido perfeccionado en la fe, porque la fe es la confianza en que Dios está en control, y que, sin importar las circunstancias o las amenazas que se ciernen, el Señor hará que todo obre para bien, según sus propósitos eternos. En la iglesia, es importante que los hermanos más maduros en la fe estén siempre atentos a los nuevos creyentes, acompañándolos durante sus procesos, a fin de que su fe no decaiga, enseñándoles a perseverar en la oración, y a reconocer el mover de la mano del Señor en cada situación.
 
No hay gigante a nuestros ojos que el Dios Todopoderoso no pueda derribar. Temer a los gigantes de este mundo es el resultado de haber quitado los ojos de nuestro Redentor, que va delante de nosotros, también protegiendo nuestras espaldas, y cubriendo nuestras cabezas en todo momento. 

 

CONQUISTANDO LA TIERRA PROMETIDA


Jehová manda que, cuando vayan a combatir una ciudad, antes de atacarla, deberán hacer una oferta de paz a sus habitantes. Si la aceptan, todos serán hechos súbditos, pero si la rechazan, deberán matar a todos los varones a filo de espada; pero a las mujeres y niños, así como los animales y todos los bienes de la ciudad, podrán ser tomados como botín de guerra. Esto será con las ciudades lejanas. Pero en cuanto a las ciudades que Dios les dará en herencia, deberán matar a todos sus habitantes; de lo contrario, ellos les harán hacer cosas abominables. Asimismo, si al atacar una ciudad, la batalla se prolonga, no deben cortar los árboles que dan frutos, pues, les servirán de alimento. En cuanto a los árboles conocidos por no dar frutos, podrán talarlos y usar la madera para construir todo lo necesario para la guerra(20:10-20). 

* Cuando el Espíritu Santo nos regenera, nacemos a una nueva vida. Antes éramos esclavos de nuestros deseos pecaminosos, pero Cristo desató ese yugo, y ahora nos está ofreciendo una vida en el espíritu.
 

** En las Escrituras, a veces el árbol se usa para simbolizar personas. Un árbol que da frutos es aquella persona que, aunque nueva en la fe, con un buen discipulado, y si persevera en buscar a Dios diariamente en Su Palabra, puede llegar a dar preciosos frutos para el reino. Pero también hay árboles que, lamentablemente, sólo sirven para hacer leña de ellos, es decir, personas que, aunque creen, no se arrepienten de su pecado, por tanto, no podrá dar fruto, porque no tiene el Espíritu Santo morando en su interior, que es quien va transformando el corazón antes endurecido.


PROFUNDIZANDO EN ALGUNAS LEYES


Moisés continúa ahondando en diversas ordenanzas, destinadas a ir perfeccionando el andar de Israel.

Sobre Muertos


Si en la tierra que van a recibir sucede que encuentran un muerto, del cual no se sabe quién lo mató, los ancianos y jueces medirán la distancia entre el cadáver y la ciudad más cercana al lugar en que fue hallado, y esa ciudad deberá tomar una becerra que no haya llevado yugo, y quebrar su cerviz en un valle que nunca haya sido arado, ante la presencia de los hijos de Leví. Allí los ancianos de la ciudad lavarán sus manos sobre la becerra, diciendo: "Nuestras manos no han derramado esta sangre, ni nuestros ojos lo han visto. Perdona a tu pueblo Israel, al cual redimiste, oh Jehová; y no culpes de sangre inocente a tu pueblo Israel". De esa manera será quitada la culpa por la sangre derramada en medio del pueblo. (21:1-9)

* La iglesia local juega un importante rol dentro de la comunidad cristiana. Todas las congregaciones tienen un solo Buen Pastor que es Jesucristo el Señor; sin embargo, Él ha delegado la responsabilidad de apacentar sus ovejas en líderes dentro de cada congregación. Los primeros, fueron los profetas y apóstoles, cuyas enseñanzas son el fundamento de la doctrina cristiana, "siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor" (Ef 2:20-21). Asimismo, el Señor constituyó a evangelistas, pastores y maestros, que "tienen la responsabilidad de preparar al pueblo de Dios para que lleve a cabo la obra de Dios y edifique la iglesia, es decir, el cuerpo de Cristo. Ese proceso continuará hasta que todos alcancemos tal unidad en nuestra fe y conocimiento del Hijo de Dios que seamos maduros en el Señor, es decir, hasta que lleguemos a la plena y completa medida de Cristo" (Ef 4:12-13 NTV).

Con todo, es responsabilidad de cada miembro de la congregación llevar el evangelio a toda persona que el Señor ponga en su camino, y discipular a aquéllos que reciben la buena noticia con entusiasmo; "entonces ya no seremos inmaduros como los niños. No seremos arrastrados de un lado a otro ni empujados por cualquier corriente de nuevas enseñanzas. No nos dejaremos llevar por personas que intenten engañarnos con mentiras tan hábiles que parezcan la verdad. En cambio, hablaremos la verdad con amor y así creceremos en todo sentido hasta parecernos más y más a Cristo, quien es la cabeza de su cuerpo, que es la iglesia. Él hace que todo el cuerpo encaje perfectamente. Y cada parte, al cumplir con su función específica, ayuda a que las demás se desarrollen, y entonces todo el cuerpo crece y está sano y lleno de amor" (Ef 4:14-16 NTV).

Si todos cumplimos con nuestro papel como cristianos, estaremos siendo luz en medio de las tinieblas; así cuando el Señor nos demande cuentas sobre la misión que nos dio, de llenar la tierra con el evangelio, no tendremos que avergonzarnos, ni lamentar la pérdida de almas por causa de nuestra negligencia.

 

Sobre Uniones Matrimoniales con Mujeres Cautivas


Si, de entre los enemigos que Jehová les haya entregado en sus manos en guerra, algún hijo de Israel quisiera tomar por esposa a una de las mujeres cautivas, la llevará a su casa, y ella rapará su cabeza, y cortará sus uñas, se quitará el vestido de cautiva, y podrá hacer luto por su padre y su madre un mes entero. Pasado ese tiempo, el varón podrá tomarla como esposa. Si por algún motivo, no se agradara de ella, deberá dejarla en libertad, y no podrá venderla, ni dejarla como esclava, por haber sido ella humillada por él  (21:10-14).

* El mandato del Señor es a no unirnos en matrimonio con los incrédulos. Dice la Palabra:  "No estén unidos en yugo desigual con los incrédulos, pues ¿qué asociación tienen la justicia y la iniquidad? ¿O qué comunión la luz con las tinieblas? ¿O qué armonía tiene Cristo con Belial? ¿O qué tiene en común un creyente con un incrédulo? ¿O qué acuerdo tiene el templo de Dios con los ídolos? Porque nosotros somos el templo del Dios vivo, como Dios dijo: «Habitaré en ellos, y andaré entre ellos; y seré su Dios, y ellos serán Mi pueblo" (2Co 6:14-16 NBLA).
 
No obstante lo anterior, y sin ánimo de contradecir el mandato del Señor, Él también nos llama a ser luz en medio de las tinieblas. La experiencia en la iglesia nos dice que no son pocos los (as) cristianos (as) que han conocido a su futuro (a) cónyuge en ámbitos seculares, y les han anunciado el evangelio de la salvación en Cristo; entonces, la persona, que antes era incrédula, llega al Señor gracias a la intervención de ese creyente. Pero esto se debe hacer antes de entrar en una relación amorosa con esa persona, de modo de no correr el riesgo de que el incrédulo influya negativamente en el creyente. Si el incrédulo se convierte a Cristo, sólo entonces es tiempo de intentar una relación de pareja entre ambos. Pero si el incrédulo rechaza a Cristo, el creyente debe salir de ahí, porque si esa relación crece y permanece, mayor probabilidad hay de que el incrédulo afecte la vida espiritual del creyente que al revés.

En cuanto a las personas que han conocido a Cristo estando casados, pero su cónyuge se rehúsa a oír del evangelio, hay consejo sobre el tema en las cartas apostólicas (ver 1Co 7:12-16; 1Pe 3:1-2).


Sobre Primogenitura


Si alguien tiene dos esposas, una amada, y la otra repudiada, y ambas le dan hijos, pero el primogénito es de la repudiada, no podrá transferir los derechos de primogenitura al primer hijo de la mujer amada, por cuanto el primer hijo de la mujer repudiada es hijo fruto del principio del vigor del padre. (21:15-17).

* Sabemos que Jehová llamó "mi primogénito" al pueblo de Israel. Aún cuando el primer pacto fue quebrantado por causa de la permanente rebelión de Israel, "irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios" (Ro 11:29), y su fidelidad es para siempre. 

Si bien es cierto, no toda la nación de Israel será salva, "no ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció" (Ro 11:2); y "aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia" (Ro 11:5), al cual está llamando junto a los gentiles. En otras palabras, el remanente de Israel escogido por gracia está en igualdad de condiciones que los gentiles escogidos por gracia; es decir, "todos están bajo pecado" y "están destituidos de la gloria de Dios(Ro 3:9, 23), "porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos" (Ro 11:32).

La fidelidad de Dios para con Israel se muestra también en que el ministerio terrenal de Jesús el Mesías estaba dirigido a los judíos, no al resto de las naciones (aunque tuvo compasión de todos por igual): "No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel" (Mt 15:24), dijo el Señor. Sólo después de su muerte y resurrección, se comenzó a predicar a los gentiles, ministerio entregado al apóstol Pablo. No obstante, a los primeros que Jesús visitó después de su resurrección fue a los de su pueblo según la sangreSobre la preeminencia del pueblo judío por sobre el resto de las naciones hay abundante testimonio, a lo menos, en los primeros nueve capítulos del libro de los Hechos, donde se habla principalmente de lo que ocurría en medio del pueblo judío. Pedro, dirigiéndose a los hijos de Israel, les dice: "Ustedes son los hijos de los profetas y del pacto que Dios hizo con sus padres, al decir a Abraham: “Y en tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra”. Para ustedes en primer lugar, Dios, habiendo resucitado a Su Siervo, lo ha enviado para que los bendiga, a fin de apartar a cada uno de ustedes de sus iniquidades" (Hch 3:25-26 NBLA). Más adelante, vemos a Pablo y Bernabé, decir a los judíos: "A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; mas puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles" (Hch 13:46).

La iglesia no es el plan B de Dios, sino la continuidad de lo que comenzó con la promesa hecha a Abraham, el patriarca de los judíos, porque "la salvación viene de los judíos" (Jn 4:22), pero estaba destinada a alcanzar a todas las naciones, y Jesús es el cumplimiento de esa promesa. Dice la Escritura: "Sabed, por tanto, que los que son de fe, estos son hijos de Abraham. Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham" (Ga 3:7-9. Ver Ga 3:16, entre otros).


Sobre Hijos Desobedientes


Si un hijo es contumaz y rebelde, y no obedece la voz de su padre y de su madre, y aun habiéndole castigado persevera en su desobediencia, deberá ser arrastrado por sus padres afuera, hasta la puerta de la ciudad, y ante la presencia de los ancianos, lo acusarán de ser contumaz y rebelde, y de no obedecer, y ser glotón y borracho. Entonces, todos los hombres lo lapidarán hasta la muerte. Así se quitará el mal de en medio de Israel, y todos oirán y temerán. (21:18-21)

* Cristo dijo: "Si alguno viene a mí y no me ama más que a su padre, a su madre, a su esposa, a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, y aun más que a sí mismo, no puede ser mi discípulo" (Lc 14:26 DHH). Los padres debemos orar siempre por la salvación de nuestros hijos, pero nunca permitir que ellos afecten nuestra comunión con el Señor. Si ellos, siendo cristianos o no, viven vidas desordenadas, no debemos ser condescendientes, pues, los hijos deben respetar y honrar a sus padres, y nuestro deber es hacer que se sujeten a las reglas que, según la Palabra de Dios, se han impuesto en nuestros hogares. "¡Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres!" (Hch 5:29 NVI).
 
Con todo, sin dejar de tener mano firme, el amor debe gobernar nuestras acciones, por lo que debemos cuidar de tener siempre presente los mandatos del Señor respecto a la crianza de los hijos, que dicen: "Padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor" (Ef 6:4); y "no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten" (Col 3:21).

 

Sobre Colgado en un Madero


Si alguno comete un crimen digno de muerte, deberá ser colgado en un madero, pero no deberá quedar su cuerpo colgado durante la noche, sino que debe ser enterrado el mismo día, porque "maldito por Dios es el colgado", y no se debe contaminar la tierra que Dios les dio como herencia (21:22-23).

* Ser colgado en un madero estaba destinado para crímenes realmente graves, tanto, que el mandato era no dejar que el cuerpo del criminal quedara colgado toda la noche, a fin de no contaminar la tierra, sino que había que enterrarlo el mismo día.
 

 

Varios Mandatos (22:1-12)


Cualquiera que hallare extraviado un animal o pertenencia de un hermano, lo devolverá a su dueño. Tampoco negará la ayuda al hermano que la requiera (1-4). Es abominación a Jehová el hombre que vista ropa de mujer, y la mujer que vista ropa de hombre (5). Si al ir por el camino, alguien encuentra un nido, de cualquier tipo de ave, y la madre echada sobre los polluelos o los huevos, no deberá tomar a la madre con los polluelos, sino que echará a la madre, y podrá tomar los polluelos y los huevos. Haciendo así, le irá bien y prolongará sus días sobre la tierra (6-7). Cuando edifiquen casas, pondrán protección en los terrados, para evitar que alguien caiga, y se derrame sangre (8). Al sembrar una viña, deberán hacerlo con un solo tipo de semilla, para evitar que se eche a perder toda la producción (9). No deberán arar con buey y con asno juntamente (10). Tampoco vestirán ropa mezcla de lana y lino (11). Los mantos con que se cubran deberán llevar flecos en las cuatro puntas (12). 

* La Palabra de Dios tiene aplicación eterna. No está sujeta al paso del tiempo, es decir, no pasa de moda, ni queda obsoleta. Los que cambiamos somos los seres humanos, y en la medida que pasa el tiempo, es evidente que más nos alejamos de la ley de Dios. No hablamos específicamente de la ley de Moisés, sino del consejo de Dios comprendido en toda su Palabra, es decir, Antiguo y Nuevo Testamentos. Las ordenanzas de este capítulo van desde prácticos consejos para hacer las cosas bien, hasta una prohibición que no deja de llamar la atención, pero que es enfática: "No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace" (v.5).

En los tiempos que corren, referirse al tema es un asunto delicado, porque el engaño ha proliferado de manera incontenible. La Verdad ha sido tergiversada, y no pocos la han creído. Pero lo cierto es que la Biblia sólo habla de dos sexos: hombre y mujer, y no sólo eso, es muy clara en rechazar la homosexualidad 

** En las Escrituras, muchas veces, los temas se abordan de manera muy clara, como en lo expuesto en los párrafos previos; en otras, los mensajes vienen ocultos en un misterio. En los versículos 9-11, se dice que no se deben mezclar semillas al sembrar una viña; tampoco se debe arar con buey y con asno a la vez; ni tampoco deben vestir ropa mezcla de lino con lana. Son consejos prácticos para la vida diaria, pero también nos hablan de que un creyente no debe mezclar lo sagrado con lo profano en su andar, para que no tropiece y caiga de la Gracia que es en Cristo.

Previamente, cuando hablamos de la prohibición de unirse en matrimonio con un incrédulo, citamos una porción de la segunda carta de Pablo a los corintios, donde aborda ese tema. A continuación, el apóstol hace un enfático llamado a limpiarnos de toda contaminación de carne y espíritu, diciendo: "Por lo tanto, el Señor dice: «Salgan de en medio de ellos, y apártense; y no toquen lo inmundo; y yo los recibiréY seré un Padre para ustedes, y ustedes serán mis hijos y mis hijas.» Lo ha dicho el Señor Todopoderoso. Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios". (2Co 6:17-18; 7 RVR/60).



Sobre Castidad (22:13-30):


Si alguno, después de tomar una mujer por esposa, y allegarse a ella, la rechaza, argumentando que no era virgen, mas los padres de la rechazada traen pruebas a la puerta de la ciudad,  delante de los ancianos, de que ella sí lo era, él que hizo la acusación será castigado con una multa, y nunca podrá divorciarse de ella. Pero, si resulta que efectivamente la mujer no era virgen, ésta será apedreada hasta morir en la puerta de la casa de su padre (13-21). Si se sorprende a un hombre acostado con una mujer casada, ambos serán lapidados hasta la muerte (22). Si se descubre que un hombre se acuesta con una mujer virgen comprometida con otro varón, ambos serán llevados a la puerta de la ciudad y lapidados, ella por no haber gritado ante el ataque, y él por haberse aprovechado de ella; pero, si él la forzó, y ella hizo todo para defenderse de la violación, sólo morirá él, y ella será tenida por víctima inocente (23-27). Si un hombre toma a una mujer virgen no comprometida, y es descubierto, deberá indemnizar al padre de la joven, y ella será su mujer para siempre (28-29). Por último, ninguno podrá acostarse con la mujer de su padre, ni profanar su lecho (30).

 

Los que No Serán Admitidos en la Congregación


No entrará a la congregación ninguno que haya sido castrado o al que se le haya amputado su miembro viril. Ningún bastardo, hasta la décima generación podrá entrar a la congregación. Ningún moabita ni amonita, hasta la décima generación, podrá entrar a la congregación, por no haber recibido a los hijos de Israel con agua y pan cuando salieron de Egipto, y por haber contratado a Balaam para maldecirlos, aunque no lo pudo hacer, porque el Señor, por amor a Israel, cambió la maldición en bendición. No se les deberá procurar la paz ni prosperidad jamás. En cuanto a los edomitas y egipcios, no los aborrecerán, porque los primeros son sus hermanos, y a los segundos, por cuanto Israel fue extranjero en su tierra. Los descendientes desde la tercera generación podrán ser admitidos en la congregación. (23:1-8)

* Podríamos preguntarnos: ¿Por qué no se permitiría el ingreso a la congregación del varón que sufrió amputación de su miembro viril?  Si bien es cierto, la ley se aplicó literalmente en ese tiempo, ésta, como tantas otras ordenanzas, también encierra un misterio, que la misma Palabra de Dios se encarga de aclarar. Por ejemplo, la virilidad, en la Biblia, en ocasiones, se asocia a una persona virtuosa e íntegra. En el Antiguo Testamento, la palabra hebrea que se traduce "varonilmente" en el libro de Números, cuando dice: "E Israel se portará varonilmente" (Nm 24:18 RVR), es la misma que se traduce como "virtuosa" para referirse a la mujer en Proverbios 31:10En la primera epístola a los corintios, Pablo se dirige a la iglesia diciendo: "Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos" (1Co 16:13 RVR). En otras palabras, el mensaje en forma de misterio no está dirigido a los amputados físicamente, sino a los que no son íntegros en su vida diaria. Como lo expresa el escritor de la carta a los hebreos: si decimos ser cristianos, debemos procurar "vivir en... santidad, sin la cual nadie verá al Señor" (He 12:14 RVR).

En cuanto a que no se permitirá el ingreso de un bastardo (que no es hijo legítimo) a la congregación, el misterio lo devela el evangelio de san Juan, cuando dice que Jesús "a lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios" (Jn 1:11-13 RVR). En otras palabras, ninguno que rechace al Hijo de Dios como su Salvador verá el reino de Dios, y son considerados bastardos, porque sólo por la fe en Cristo somos hechos hijos de Dios

 

Leyes Sanitarias


Cuando salgan a combatir contra los enemigos, deberán guardarse de toda cosa impura. Si en el campamento hubiera un hombre que, por causa de emisión nocturna, se volviera impuro, deberá salir del campamento, y no volver hasta el atardecer. Entonces se bañará con agua, y podrá volver al ponerse el sol. En cuanto a las necesidades fisiológicas, deberán escoger un lugar fuera del campamento, y usar una pala para cavar, y para cubrir el excremento. No debe haber nada indecente que aparte a Jehová de en medio del campamento, que es lugar santo, porque Jehová se pasea en medio de su pueblo para librar a Israel de sus enemigos y derrotarlos. (23:9-14)

* Pablo dijo en una de sus epístolas que, todo lo que antes consideraba valioso en su vida, ahora que conocía a Cristo, lo consideraba "estiércol" (ver Fil 3:7-9). Cuando nos rendimos a Cristo, el Espíritu Santo transforma nuestra cosmovisión por medio de la Palabra de Dios, entonces comenzamos a ver las cosas en su verdadera dimensión; es decir, lo que antes teníamos en alta estima, nos damos cuenta que no son más que banalidades, que, como señala la Escritura que estamos estudiando, igual que el estiércol, deben quedar enterradas, para dejar espacio en el corazón a los verdaderos tesoros espirituales, que son las cosas que no se ven
 

Leyes Humanitarias (23:15-25)


Si un esclavo que huye de su amo llega pidiendo ser recibido, no lo devolverán ni lo oprimirán, sino que le permitirán vivir en medio del pueblo, donde se sienta cómodo (15). No habrá rameras ni sodomitas en medio del pueblo, ni tampoco se admitirá el dinero recibido por sus servicios como pago por votos en la casa de Jehová, porque es abominación a Jehová lo que hacen y lo que reciben por hacerlo (16-18). No deberán exigir intereses a los hermanos por cualquier concepto, a fin de que les vaya bien en todo lo que hacen. En cambio, sí podrán exigirlos de los extranjeros (19-20). Toda promesa hecha a Jehová deberá cumplirse, pagando la ofrenda voluntaria que se prometió con las propias palabras salidas de los labios (21-23). Si entran en la viña de un hermano, podrán comer uvas hasta saciarse, pero no podrán recogerlas en canastos. Asimismo, si entran en la mies de un hermano, podrán arrancar espigas con la mano, pero no meterá la hoz en la cosecha (24-25).

* Día a día Dios sigue llamando a sus escogidos. Un grupo no pequeño de los que responden al llamado viene de trasfondos muy oscuros: esclavos de adicciones, delincuencia, prostitución, etc. A ninguno debemos desechar, sino, por el contrario, acogerlos y guiarlos a la Verdad. Sin embargo, si, habiendo recibido la doctrina de la fe, alguno insiste en perseverar en su pecado, el bautismo no le debería ser administrado, hasta que se vean evidencias de un verdadero arrepentimiento, no porque haya que negárselo, sino porque se le estaría haciendo creer erradamente que es salvo, cuando no lo es, pues, ninguno que no haya mudado los inmundos ropajes del viejo hombre podrá entrar en el reino, y la fe que salva se evidencia por sus frutos.
 
*Jesús nos llama a no juzgar a los demás. Somos muy rápidos para juzgar a los hermanos, o personas de otras denominaciones, pero Pablo condena fuertemente esas prácticas diciendo: "Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme" (Ro 14:4).
 
Cada uno de nosotros es un siervo de Jesucristo, y no nos corresponde juzgar lo que hacen creyentes de otras iglesias, llámese católicos, testigos de Jehová, anglicanos, etc., porque sólo el Señor sabe quiénes son verdaderamente sus hijos, y Él los juzgará. Nuestro deber es llevar la Verdad a todo el que quiera oírla. Con seguridad, así como hay cizaña en medio del trigo, también hay trigo en medio de la cizaña. Cualquiera que haya entregado su vida a Cristo para servirle es lo que Pablo llama "criado ajeno", porque su amo es Cristo, no nosotros. 

 

La Carta de Repudio


Si un hombre casado halla en su mujer algo indecente por lo cual se desagrada de ella, le podrá entregar en su mano carta de divorcio escrita, y la expulsará de su casa. Ella podrá volver a casarse. Si el nuevo marido también la aborreciere y le entrega carta de divorcio, y la echa de su casa, o si el último marido fallece, el primer marido no podrá volver a tomarla como su mujer, porque la ha despreciado, y eso es abominación a Jehová, y no está permitido corromper la tierra que Dios les está dando para que posean. (24:1-4)

* Sobre la carta de repudio, Jesús aclaró que el divorcio no es la voluntad de Dios, y que Moisés lo permitió por causa de la dureza de corazón del pueblo. Dios siempre nos hizo saber que la unión en matrimonio es un acto sagrado, y que nada debería disolverlo, porque, al unirse sexualmente un hombre con una mujer forman una sola carne, y ya no son dos, sino uno. Pero también dice la palabra que la inmoralidad sexual es motivo de divorcio. De hecho, el adulterio es condenado a través de toda la Biblia.

El Apóstol Pablo también se refiere al matrimonio, diciendo, primero, que los creyentes no deben unirse en matrimonio con no creyentes. Sin embargo, también dice que, si alguien se hizo cristian@ estando casad@, y su cónyuge sigue siendo incrédulo, que no l@ abandone, a menos que el incrédulo se quiera separar; pero si el incrédulo quiere seguir unido en matrimonio con su cónyuge creyente, que no se separen. Pedro también hace mención al matrimonio entre incrédulos y creyentes, exhortando, en ese caso, a la esposa creyente, (pero también es aplicable al esposo), a esforzarse por mostrar una conducta integra, de modo que el esposo sea atraído a abrazar el Evangelio al ver el cambio que éste ha producido en ella 


Otras Leyes Humanitarias (24:5-22)


El hombre recién casado no será enviado a la guerra, ni se le impondrá ningún deber durante un año, pues tiene derecho a disfrutar de su mujer (5). Se prohíbe tomar en prenda las piedras del molino, porque es como tomar la vida del hombre (6). Si un israelita toma como rehén a un hermano para hacerlo esclavo o para venderlo, el tal debe morir, para quitar el mal de en medio del pueblo (7). Con respecto a la plaga de lepra, se deben observar diligentemente cada una de las instrucciones que Jehová dio a los sacerdotes para su manejo (8-9). Si alguien desea tomar prenda como garantía por un préstamo hecho a un hermano, no entrará a su casa para recibir la prenda; y si el deudor es pobre, y le ofrece su manto en prenda, no la retendrá al ponerse el sol, de modo que al pobre no le falte con qué abrigarse durante la noche; él lo agradecerá, y el Señor verá con buenos ojos esta acción (10-13). No se debe oprimir al jornalero pobre, sea hermano o extranjero. Se le pagará su jornal diariamente, pues su paga es su sustento para vivir, de lo contrario, si él ruega al Señor, el abuso será contado como pecado en contra del abusador (14-15). Ningún padre morirá por el pecado del hijo, ni hijo por el pecado del padre. Cada uno responderá por su pecado (16). Se debe respetar los derechos de los extranjeros, los huérfanos y las viudas, en memoria de que Israel fue rescatado de la esclavitud en Egipto. Por tanto, al segar el trigo de un campo, no hay que devolverse a buscar un manojo que haya quedado tirado, sino dejarlo para estos necesitados; asimismo, al sacudir los olivos, no recorrer cada rama, sino dejar algo para ellos. Lo mismo al vendimiar las viñas, no rebuscar, sino dejar para los extranjeros, huérfanos y viudas (17-22).


Sobre Variados Temas (25:1-16)


Cuando un caso deba ser visto por los tribunales, los jueces deberán absolver al inocente y condenar al culpable. Si se le indican azotes, se le aplicará una cantidad de acuerdo a su delito, pero no podrán superar los cuarenta azotes (1-3). No se debe poner bozal al buey mientras está trillando (4). Cuando una mujer enviudare sin hijos, no se casará con extraño, sino que su cuñado la tomará por mujer, y el hijo que nazca de su unión será primogénito del difunto, a fin de que su nombre no sea borrado de Israel. Si el cuñado se rehúsa a tomarla como mujer, ella lo acusará ante los ancianos en la puerta, quienes harán venir al acusado. Si éste insiste en su negativa, ella le quitará el calzado del pie, y le escupirá en el rostro, diciendo que se merece ese trato por no haber querido mantener casa familiar al hermano, y será conocida como "La casa del descalzado" (5-10). Si dos hombres riñen, y se acerca la mujer de uno de ellos para librar a su marido, extendiendo su mano y tomando con ella las partes vergonzosas del otro, no será perdonada, y se le deberá cortar la mano (11-12). En los negocios sólo se deben usar pesas justas si quieren prosperar, pues el Señor aborrece cuando se engaña con medidas falsas (13-16).

* La ley decía que el culpable de delito debía recibir cierta cantidad de azotes, de acuerdo a la gravedad de su delito, pero que el número de azotes no podían exceder de cuarenta. Aunque la Biblia no lo especifica, se cree que los azotes que Jesús recibió, cargando nuestra culpa, fueron treinta y nueve, de conformidad a esta ley. Pablo tampoco escapó de este tipo de tortura, y cinco veces, dice a los corintios, que recibió treinta y nueve azotes de parte de los judíos, por predicar el evangelio. 

** El Apóstol Pablo, en su carta a los corintios, explica que el mandamiento que prohíbe poner bozal al buey mientras está trillando, no se refiere sólo a los animales usados para arar la tierra, sino que está referido a los ministros que han recibido el mandato de proclamar el evangelio, los cuales tienen derecho a vivir de su trabajo, recibiendo de la grey para su sustento. Si se pone bozal al buey mientras ara, el animal estará impedido de comer de lo que se está sembrando, y eso lo debilitaría; lo mismo sucede con los siervos del Señor; si no reciben de las ofrendas para su sustento, se verán obligados a buscar un trabajo secular, paralelo a su trabajo como pastor, lo que los distraerá de su principal obligación, que es apacentar la grey de Jesucristo, "porque el que ara debe arar con esperanza, y el que trilla debe trillar con la esperanza de recibir de la cosecha" (1 Co 9:10 NBLA).
 

ORDEN DE EXTERMINAR A AMALEC


Por último,  Moisés manda a Israel recordar lo que hicieron los amalecitas contra ellos cuando venían saliendo de Egipto, quienes, sin mostrar ningún temor a Jehová, les salieron al encuentro y, aprovechándose de su agotamiento físico y mental, los atacaron por la retaguardia, e hirieron a los más débiles. Por tanto, en cuanto se establezcan en la tierra prometida, no deben olvidar que se debe borrar todo rastro de Amalec bajo el cielo  (25:17-19).

* Amalec es el primer enemigo que debió enfrentar Israel luego de su redención de Egipto. La guerra entre Israel y Amalec es como la guerra que se libra entre los deseos de la carne y los deseos del espíritu en el creyente: no cesarán mientras estemos en estos cuerpos carnales, donde yacen los residuos del pecado. Cristo nos liberó de la esclavitud del pecado, y nos dio una nueva vida en el espíritu; por tanto, no debemos permitir que el pecado vuelva a reinar en nosotros, pues, nos hacemos esclavos de aquello a lo que obedecemos, y nosotros no fuimos rescatados para seguir sirviendo al pecado, sino para poner todo lo que somos al servicio de nuestro Señor. Día tras día, cada uno de nosotros debe procurar hacer morir todo rastro de nuestra anterior vida de pecado, y ofrecer lo que resta de nuestras vidas en estos cuerpos, como sacrificio santo, para la gloria de Dios en Cristo Jesús.

En la Obediencia está la Fortaleza - DEUTERONOMIO (Parte III) - [Dt 11 al 18]

(Nota: Los párrafos en negrita son un resumen de los versículos bíblicos que se están estudiando (identificados al pie de cada párrafo); los textos en cursiva son los comentarios que surgen a partir de esos textos. Para ir al link de respaldo bíblico o de apoyo, hacer click en los enlaces.)


[Comenzar en Deuteronomio Parte I]


JEHOVÁ TENDRÁ CUIDADO DE LA TIERRA


Moisés recalca a los hijos de Israel lo importante que es que amen a Jehová y guarden sus mandamientos, pues, no sus hijos, sino ellos mismos fueron testigos de todas las maravillas hechas por Dios: de cómo los liberó de la esclavitud en Egipto; de cómo las aguas del Mar Rojo tragaron al ejército de Faraón; así como también conocieron la disciplina del Señor cuando fueron desobedientes en el desierto. Les dijo que, los mandamientos que recibieron tienen por objeto hacerlos más fuertes, a fin de que puedan entrar y tomar posesión de la tierra que Jehová prometió dar a los padres; una tierra de la cual fluye leche y miel. La tierra nueva no es como la de Egipto, que al sembrarla necesitaba ser regada. Esta tierra, llena de montes y vegas, se riega con las aguas de la lluvia del cielo. Jehová mismo cuidará de ella durante todo el año. Si aman a Jehová con toda su alma y con todas sus fuerzas, y ponen por obra sus mandamientos, Jehová dará la lluvia temprana y tardía, y sólo tendrán que recoger el grano, el vino y el aceite, y sus animales se alimentarán de la hierba de los campos que Jehová dará. (11:1-15).

* Hay quienes creen que los mandamientos de Jehová son molestos, y que son una carga para nuestros hombros, sin embargo, están hechos sobre la base del amor. Dios es amor, y todo lo que Él pide es que andemos en amor. Si andamos en amor, es decir, según sus mandamientos, como dice Moisés en estos versos, seremos fortalecidos y nada nos faltará. El apóstol Juan dice algo similar: "todo lo que pidamos lo recibimos de Él, porque guardamos Sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de Él. Y este es Su mandamiento: que creamos en el nombre de Su Hijo Jesucristo, y que nos amemos unos a otros como Él nos ha mandado" (1 Jn 3:22-23). Jesús también nos dijo que si nos ocupamos en buscar el reino de Dios y su justicia, todas las cosas que necesitamos para vivir nos serán añadidas.   
 
** Los primeros cinco mandamientos nos hablan de la fidelidad que debemos a nuestro Dios y Padre: No debemos hacernos otro dios, porque no hay otro. Sólo Jehová es Dios vivo y fiel. Nada ni nadie más debe ocupar el primer lugar en nuestro corazón, porque lo estaremos entronando en el lugar en que sólo Dios debe reinar. Jehová es Espíritu, por tanto, no debemos hacernos imagen sobre Él. Nuestro amor a Dios debe nacer de la fe. Él nunca se dejó ver; por tanto, crear imágenes de Él está prohibido, y mucho menos adorarlas y/o atribuirles el poder de Dios.
 
Su Nombre es YO SOY (YHWH como lo escribían los hebreos, que derivó en Jehová para nuestra lengua). En su Nombre se reúnen todos los atributos de nuestro Dios, por tanto, es sagrado, y debe ser santificado. No tenemos derecho a reemplazar su Nombre ni a simplificarlo, porque Dios mismo, cuando se dio a conocer a Moisés, dijo: "Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros", y agregó: "Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos" (Ex 3:13-14, 15). No obstante, vemos en las nuevas traducciones bíblicas que Su Santo Nombre, en todas sus formas (YHWH, Elohim, Adonay) fue reemplazado por la expresión "Señor", sustitución respecto de la cual, imagino, que llegará el día en que habrá que dar explicaciones. 
 
En cuanto al día de Reposo, es el día que hizo el Señor para darnos descanso. Entramos al reposo de Dios cuando nos rendimos ante nuestro Señor Jesucristo, en quien Dios se propuso reunir todas las cosas, para el día de la restauración final. A Él debemos honra y gloria. Estos primeros cinco mandamientos se resumen en el precepto: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente". 
 
Los restantes mandamientos se refieren a nuestra relación entre hermanos, y se resume en el mandamiento: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo" , que es lo mismo que decir: "hagan a los demás como quieren que hagan con ustedes".


Por tanto, dice Moisés, deben cuidar que su corazón no se envanezca, y caigan en idolatría, sirviendo a dioses ajenos, porque provocarán la ira de Jehová, quien cerrará los cielos, y la tierra no dará su fruto, y perecerán antes de tiempo en la buena tierra que van a poseer. Para evitar eso, deberán grabar estas palabras en su corazón y en su alma, "las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos. Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes, y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas". Así, tanto ellos, como sus hijos, vivirán muchísimos años en la tierra prometida. Si aman a Jehová, y le sirven andando según su Voluntad, Jehová expulsará las naciones que ocupan esos territorios, y todo territorio que pisen sus pies será para los hijos de Israel. Dijo Moisés: "He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: la bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy, y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido". Cuando entren a poseer la tierra prometida, pondrán la bendición en el monte Gerizim, y la maldición en el monte Ebal, que están cruzando el Jordán. (11:16-32)

* La única forma de saber cuál es la Voluntad de nuestro Dios para nosotros es conociendo su Palabra. Los hebreos tomaron literalmente estas palabras de Moisés, y efectivamente ataron los mandamientos a su brazo, y pusieron unas cajitas que los contenían en su frente, pero no se trata de usar la Palabra como ornamento, sino de estudiarla, grabarla en nuestra mente, y actuar según ella, para que nos vaya bien. Si somos hacedores de la Palabra, y no nos quedamos en sólo gestos de buena intención, seremos bendecidos, pero si la ignoramos, recibiremos las consecuencias de esa rebelión.


LUEGO DE CRUZAR EL JORDÁN


Lo siguiente es lo que Jehová manda a Israel hacer mientras vivan en la tierra que estaban por recibir en herencia: deberán destruir todos los lugares donde los antiguos moradores sirvieron a otros dioses. En cuanto a las cosas consagradas a Jehová: los holocaustos, sacrificios, diezmos, ofrendas y votos, sólo podrán ofrecerlos en el lugar escogido por el Señor entre las tribus para poner su nombre. Allí disfrutarán de la obra de sus manos en la presencia del Señor, y podrán comer y compartir con sus familias, siervos y los levitas que habitaren en sus territorios, a los cuales no deben desamparar, por cuanto no tienen herencia en las tierras. Con todo, podrán sacrificar y comer de sus animales libremente en sus territorios, según Jehová les haya bendecido, pero no deberán comer la carne con su sangre, la cual derramarán sobre la tierra. Queda absolutamente prohibido seguir las costumbres de los antiguos habitantes de esas tierras, y caer en idolatría, o practicar las formas de adoración de esas naciones para servir a Dios, pues lo que ellas hacían es abominación al Señor. Además, tienen prohibido añadir o quitar a los mandatos de Jehová. (12:1-32)

* Los levitas eran los servidores en el templo de Dios, y cada tribu tenía por obligación disponer parte de sus tierras para uso de los sacerdotes y levitas. Ellos no recibirían herencia en la tierra prometida, porque YHWH mismo sería  su posesión y su herencia. Por este motivo, dado que su trabajo consistía en hacer de puente entre Israel y su Dios, toda ofrenda presentada por el pueblo al Señor pasaba a ser la provisión de Dios para los descendientes de Leví. 
 
Así como Jehová ordenó a Israel no desamparar a los levitas que habitaban entre ellos, la iglesia del Señor también debe guiarse por este principio, pues, Jesús mismo dispuso que los que anuncian el evangelio, vivan del evangelio. Por tanto nuestras ofrendas deben ser generosas, teniendo en consideración que la iglesia necesita un presupuesto que alcance, no sólo para llevar a cabo las obras al servicio del Señor, sino que provea para todas las necesidades de nuestros pastores y ancianos, evitando así que, por falta de recursos, ellos tengan que distraerse con trabajos seculares, y no ejercer con total dedicación su principal tarea, que es apacentar la grey del Señor.

CONTRA  EL PECADO DE IDOLATRÍA


También les advierte contra la idolatría. Les llama a no dejarse engañar por profetas o soñadores, que les inciten a adorar dioses ajenos, aun si lograran hacer señales prodigiosas, pues, es una prueba que Jehová permite para saber si efectivamente le aman a Él con todo el corazón y con toda el alma; pues, sólo a Jehová deben seguir, obedecer, servir, cumplir sus mandamientos, y permanecer siéndole fiel. A nadie más deben rendir culto. Al tal profeta deben dar muerte, por incitar al pueblo a rebelarse contra Jehová, que los sacó de Egipto. Asimismo, si algún pariente les incita a adorar dioses ajenos en secreto, no deben consentir, sino denunciarlo, para darle muerte por lapidación, a fin de que sirva de ejemplo a todo el pueblo para que tema y no peque. Del mismo modo, si de alguna de las ciudades que habitarán llegase el rumor de que han surgido de en medio de ella hombres perversos que incitan a adorar dioses ajenos; luego de indagar cuidadosamente, si se comprueba tal pecado, deben destruir la ciudad completa, y matar a todos sus habitantes, incluidos los animales, y prenderle fuego, sin que nada de ella sea rescatado como botín, a fin de que la ira de Jehová no caiga sobre sus cabezas(13:1-18

* Si trasladamos estos mandamientos al tiempo presente, a la era de la gracia, el llamado es a no dejarse engañar por medio de filosofías, y huecas sutilezas que parecen tener algo de verdad, y a escapar del pecado que domina al mundo. No sólo en el ámbito espiritual se levantan falsos profetas y gurúes, que hacen creer al hombre que es un pequeño dios, capaz de hacer realidad todos sus deseos mundanos; sino también en la vida diaria los humanistas instalan en el consiente colectivo ideas que van contra la ley de Dios, como lo son el aborto, identidad de género, libertinaje sexual, y todo tipo de pensamientos que relativizan el bien y el mal, haciendo que los hombres caigan en pecado contra sí mismos y contra Dios.


PROHIBICIONES, PERMISOS Y OBLIGACIONES


Porque son un pueblo apartado para Jehová, no deberán raparse ni hacerse cortes en la piel en honor a algún muerto. En cuanto a la alimentación, sólo les está permitido comer animales que rumian y que tienen la pezuña partida; ambas características incluidas; si rumia y no tiene la pezuña partida es inmundo, y si tiene la pezuña partida, pero no rumia es inmundo. No se debe cocer al cabrito en la leche de su madre. Sólo podrán comer aves limpias. En cuanto a animales acuáticos, sólo podrán comer animales que tengan aleta y escamas. Ningún insecto alado podrán comer. Todo lo demás se considera animales inmundos. Con respecto a los diezmos, cada año deberán apartar la décima parte de lo que produzcan sus campos, y sus animales, y lo deberán comer en la ciudad donde Él Señor decida que su nombre sea honrado. El que vive lejos del lugar escogido por Dios, puede vender lo producido en su ciudad, y llevar el dinero reunido a donde se debe adorar al Señor, y allí adquirir para sí todo lo que desee para disfrutarlo junto a su familia. Cada tres años, reunirá el diezmo de ese año, y lo guardará en sus ciudades, para darlo a los levitas, quienes no reciben herencia en la tierra, y a los extranjeros, viudas y huérfanos que vivan en su ciudad, a fin de que coman de él, y así Dios bendecirá el trabajo de sus manos. (14:1-29)

Con respecto a los animales puros e impuros, cuando nos vamos al Nuevo Testamento, podemos comprender que, tras la prohibición de comer ciertos animales subyacía algo mayor. No pocos son los lugares en las Escrituras donde se usa animales para simbolizar a personas de ciertas características, lo cual queda especialmente en evidencia en la visión que tuvo Pedro cuando Dios le da a conocer que había llegado la hora de llevar el Evangelio a los gentiles. En la visión Dios muestra a Pedro un lienzo en el que hay todo tipo de animales impuros, y dice a Pedro: "mata y come", y Pedro responde que no lo hará porque nunca ha entrado a su boca nada impuro, y el Señor le responde. "No llames impuro lo que yo he santificado". Posteriormente, Pedro comprende que el Señor lo estaba enviando a anunciar la buena nueva al resto de las naciones. 
 
El cerdo, por ejemplo, es un animal reconocido, porque disfruta revolcarse en la basura. Hay personas de características similares, que viven en pecado, pero no se incomodan, sino que lo disfrutan. En cuanto a los animales que Dios permitía comer, están los de pezuña partida, que rumian. La doble pezuña simbolizaría el equilibrio que debe tener el creyente entre su vida espiritual y su vida aquí en la tierra. Rumiar se refiere a estar constantemente meditando en la Palabra de Dios. Por tanto, el mandato es a no dejarse influenciar por los que viven en pecado, ni seguir sus ejemplos, y sí procurar la compañía de aquellos que viven conforme a la Voluntad de Dios, e imitarlos, meditando todo el tiempo en las enseñanzas de las Escrituras.
 

REMISIÓN


Cada siete años se hará remisión. Esto quiere decir que, toda deuda que haya entre los hijos de Israel, deberá darse por saldada al séptimo año. Si el que debe es un extranjero, se deberá pedir el reintegro del préstamo. Sin embargo, no deberá haber necesitados entre los hijos de Israel, por tanto, el que viere a su hermano tener necesidades, deberá procurarle lo que necesita, porque Jehová dará a su pueblo, que oye y guarda todo lo que el Señor le ordena, todo lo necesario, y en abundancia, para que tenga un buen vivir en la tierra que les dará por herencia. De hecho, Jehová les habrá bendecido al punto que Israel prestará a las naciones, pero no necesitará pedir prestado de ellas; asimismo, Israel se enseñoreará de las naciones, pero las naciones no podrán someter a Israel bajo su dominio. (15:1-11)

* El séptimo año es el año del perdón. La oración que Jesús enseñó a sus discípulos dice: "Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores" (Mt 6:12). Perdonar es un mandato, sin embargo, perdonar es una forma de sanar también. El que guarda rencor sufrirá tanto o más que aquél que no ha sido perdonado. Alguien dijo que guardar rencor es como tomar veneno esperando que el otro muera.

** En cuanto a las deudas, Pablo llamó a los creyentes a pagar las deudas, los tributos, impuestos; y a no deber nada a nadie, sino respeto, honra, y amor 


EL SIERVO FIEL


En cuanto a los hebreos que se hayan sometido como siervo a otro hebreo, al séptimo año podrá recuperar su libertad, y el que lo tomó por siervo, no lo despedirá con las manos vacías, sino que le dará de todo aquello con que Jehová le haya bendecido a él, teniendo en memoria que alguna vez también fue esclavo en Egipto, y que Jehová lo rescató de allí. En caso de que el esclavo manifieste su deseo de permanecer siendo su siervo, el amo deberá horadar su oreja en la puerta de la ciudad, como testimonio público, de que será su siervo para siempre. Lo mismo hará con su criada. Pero si el siervo decide partir, el amo no debe lamentarse, pues el siervo ha trabajado por seis años para él, por la mitad del precio de un jornalero. Además, Jehová lo bendecirá en todo lo que hiciere. (15:12-18)

* Horadar la oreja de un siervo era señal de que el tal había determinado voluntariamente seguir sirviendo a su Señor. Cuando Jesús fue enviado a la tierra, él dijo a su Padre: "Sacrificio y ofrenda no te agrada; has abierto mis oídos; holocausto y expiación no has demandado. Entonces dije: He aquí, vengo; en el rollo del libro está escrito de mí; el hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón" (Sal 40:6-8). Jesús vino a hacer la perfecta Voluntad del que lo envió. Él era el siervo de Dios anunciado por los profetas, pero también es Dios con nosotros.

CONSAGRACIÓN DE PRIMOGÉNITOS DE ANIMALES


Deberán consagrar a Jehová todo primogénito macho de sus manadas y rebaños. No deberán usar los primogénitos de las vacas para hacer trabajos, ni trasquilarán los primogénitos de sus ovejas, sino que serán sacrificados a Jehová, y comerán su carne en familia, delante del Señor, en el lugar que el Señor haya escogido. Si el animal tiene algún defecto no será sacrificado a Jehová. Tanto las personas puras como impuras podrán comer del animal dentro de la ciudad donde habiten, pero no lo comerán con su sangre, sino que la derramarán como agua sobre la tierra. (15:19-23).

* El animal con defecto sacrificado a Jehová equivale a esas personas que creen que son salvas, porque recitaron una oración, pero no se han arrepentido de su pecado. La ceguera, la cojera, o cualquier otro defecto del animal hace referencia a aquéllos que no ven su pecado, ni sus caminos son derechos, o que no entienden el mensaje del Evangelio, por tanto, no honran la cruz de Jesús y lo que Él hizo por nosotros.

LAS FIESTAS ANUALES


Tres veces al año habrá fiestas solemnes a Jehová, las cuales se celebrarán en la ciudad escogida por Jehová para que habite allí su nombre. Cada mes de Abib deberán conmemorar la Pascuapara recordar la noche en que Jehová los sacó de Egipto, sacrificando un animal y comiendo pan sin levadura por siete días. El séptimo día será fiesta solemne al Señor, y no se trabajará. También celebrarán las fiestas de las semanas, para lo cual deberán contar siete semanas desde que comience la cosecha, y presentarán a Dios ofrenda voluntaria, en proporción a las bendiciones recibidas por Él, y disfrutarán los padres junto a los hijos, sus siervos y siervas, levitas y extranjeros, huérfanos y viudas que habiten en medio de ellos. Por último, la fiesta de las Enramadas, que tendrá una duración de siete días, cuando hayan hecho las cosechas de sus eras y lagares, para celebrar con alegría toda la bendición recibida de Jehová. Participarán de esta celebración los padres junto a los hijos, sus siervos y siervas, levitas y extranjeros, huérfanos y viudas que habiten en medio de ellos. Todo varón se presentará a estas fiestas con las manos llenas, en conformidad a la bendición que Dios les haya dado durante el período. Nadie llegará con las manos vacías. (16:1-17).

* Como podemos ver, la prosperidad del creyente depende de Dios. Nadie podrá decir que, gracias a su esfuerzo logró tener bienes, pues, Dios es el dueño de toda la tierra en toda su plenitud. Él es nuestro proveedor. Nuestro único esfuerzo es ser fieles al Señor, y andar conforme a su voluntad. Así Él hará que el fruto de nuestro trabajo sea abundante y suficiente para el bienestar de nuestras familias. 

LA JUSTICIA Y LA IDOLATRÍA


En cuanto a la administración de la justicia, se deberá nombrar jueces en las ciudades que Jehová les dará a cada tribu, quienes deberán juzgar con juicio justo. No deberán torcer el derecho, ni hacer acepción de personas, ni recibir soborno, porque el soborno pervierte las palabras de los justos y ciega a los sabios. Queda prohibido plantar árboles para Asera junto al altar del Señor, o levantar estatuas, lo cual el Señor aborrece.  (16:18-22)

* El sincretismo religioso es muy común por estos días. Muchos dicen ser cristianos, pero al mismo tiempo, confían en amuletos; se dejan guiar por horóscopos; buscan soluciones en las cartas, etc. Todo esto equivale a plantar un árbol para Asera junto al altar del Señor, o erigir una estatua de un falso dios. El único Dios verdadero no acepta que tengamos dioses ajenos, ni que nos inclinemos ante ellos.


No deberán ofrecer animales defectuosos en sacrificio, porque es abominación a Jehová. Cuando estén habitando las ciudades, si llega el rumor de que un hombre o mujer está sirviendo a dioses ajenos o se inclina ante ellos, deberá indagarse la efectividad de la información, y resolver luego de tener el testimonio de dos o tres testigos. Habiendo sido confirmada la acusación, el inculpado será lapidado hasta la muerte. Los primeros en arrojar piedras serán los testigos, y luego el pueblo le seguirá. De ese modo, se evitará que el mal se propague en el resto de la población. Cuando hubiere casos difíciles de juzgar, éstos serán presentados ante un tribunal, compuesto por los sacerdotes levitas y el juez designado por esos días, en el lugar señalado por Jehová, y ellos darán sentencia, la cual deberá ejecutarse tal como fue dictada. Si alguien desobedece, el tal morirá. Así se evitará que el mal se propague en el pueblo. (17:1-13).

* Para resolver sobre cualquier situación que afecte a una persona, la ley manda contar con el testimonio de dos o tres personas. Nosotros también contamos con tres testigos que nos absolverán de ser condenados al momento de enfrentar el juicio: el agua del arrepentimiento; la sangre que expió nuestro pecado, y el Espíritu Santo con que fuimos sellados.

UN REY ESCOGIDO POR JEHOVÁ


Si al tomar posesión de la tierra deciden tener un rey, como el resto de las naciones, éste será escogido por Jehová de entre los hermanos hebreos. No podrá ser un extranjero. Además, el rey no deberá aumentar el número de sus caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto a fin de adquirir más caballos, pues, Jehová ya les advirtió que no debían volver por ese camino. Él rey no tomará para sí muchas mujeres, ni amontonará oro y plata, a fin de que su corazón no se desvíe. En cuanto asuma el trono, deberá hacer una copia de la ley para sí, para leerla a diario, y así aprender a temer a Jehová, y a poner por obra todo lo que la ley manda, de manera que no se crea superior a sus hermanos, y así, tanto él como sus hijos prolongarán sus días de reinado en medio de Israel. (17:13-20).

* El rey Salomón ha sido el hombre más sabio que jamás ha nacido. Además, ha sido uno de los reyes más ricos que ha existido, sin embargo, no fueron las riquezas las que lo hicieron desviarse del camino, sino su debilidad por las mujeres. Su primera esposa fue la hija del rey de Egipto, pero no fue la única extranjera. Salomón amó a muchas mujeres provenientes de distintos pueblos idólatras, que lo hicieron extraviarse, (tuvo setecientas esposas y trescientas concubinas). Esta rebeldía contra lo mandado por Jehová lo llevó a cometer muchas maldades: se apartó del Señor, y comenzó a adorar dioses ajenos, e incluso, mandó a construir altares para que sus esposas quemaran incienso y ofrecieran sacrificios a sus dioses.  

LA HERENCIA DE LOS LEVITAS


Los Levitas no recibirán herencia en la tierra, y vivirán de las ofrendas presentadas por fuego, pues su herencia es el Señor, y fueron escogidos por Él para ministrar en el templo. Ellos tendrán derecho a recibir de los bueyes y corderos sacrificado por los hijos de Israel. Además, recibirán de las primicias de sus granos, del vino y del  aceite, y de las primicias de la lana de las ovejas. Los levitas que salgan de sus ciudades a otro lugar escogido por Jehová para ministrar, lo harán en el nombre del Señor su Dios, como lo hacen todos sus hermanos levitas que estén allí delante del Señor. Además de sus patrimonios, recibirán para comer una ración igual a la que reciben los demás levitas del lugar al que llegan. (18:1-8)

ADVERTENCIAS CONTRA LA IDOLATRÍA


También les advierte contra la idolatría. No imitarán las costumbres paganas de las naciones que han habitado en la tierra que recibirán en herencia, las cuales Jehová va a expulsar precisamente por esas abominaciones. No harán pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni practicarán la adivinación, ni consultarán a agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni nadie que se comunique con los muertos.  (18:9-14)

* De más está decir que esta advertencia no era sólo para el pueblo hebreo. Ningún creyente debe poner su confianza en algo diferente de la Palabra de Dios. Incluso apostar a los juegos de azar significa que la persona está poniendo su fe en el lugar equivocado. Buscar soluciones fuera de Dios es idolatría y falta de fe en quien es nuestro único sustentador.


EL PROFETA AL QUE DEBERÁN OÍR


Moisés les comunica que Dios levantará un profeta como él, atendiendo a lo que solicitaron en Sinaí, cuando temieron por sus vidas, ante la magnificencia de Dios. El Señor dijo: "Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare. Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta". Todo profeta que diga que habla en nombre de Jehová, no siendo verdad, o que hable en representación de falsos dioses, morirá. ¿Cómo se puede reconocer a un falso profeta? Si lo que dice no se cumple, entonces no es profeta de Jehová. No hay que temerle. (18:15-22).

* Jehová levantó varios profetas en Israel, tratando de hacer volver al pueblo rebelde de su maldad, pero a todos los torturaron y mataron, y cuando el tiempo se cumplió, envió a su propio Hijo, del cual dio testimonio diciendo: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd" (Mt 17:5). Todo el que rechace a Jesús, que niegue que es el Hijo de Dios, el Ungido, no entrará al Reino de los cielos, en otras palabras, el que no cree será cortado de Israel.