"Ninguna profecía de la Escritura jamás surgió de la comprensión personal de los profetas, ni por iniciativa humana. Al contrario, fue el Espíritu Santo quien impulsó a los profetas y ellos hablaron de parte de Dios". (2 Pe 1:20-21 NTV). "Las cosas del Espíritu de Dios (...) se disciernen espiritualmente" (1 Co 2:14). Los 66 libros de la Biblia parecen historias independientes, sin embargo, están todos unidos por un precioso Eslabón que conecta el Antiguo con el Nuevo Testamento.